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Aparición de un conejo

viernes, 1 de enero de 2010
Aparición de un conejo.
Andaba echando unas horas como portero eventual, cuando acaeció el siguiente suceso:
Paseando por el patio ajardinado de una comunidad de vecinos, 7 portales siendo 4 de ellos de 9 pisos y el resto de 5, en un barrio con población heterogénea de clase media. Vamos, que ni un suburbio ni un geto de gente con dinero, un lugar común y corriente. Con el paso y la postura de aquel que anda sin intención de llegar a ningún sitio topé con un conejo. No es que el lugar sea pródigo en fauna salvaje, con excepción de los mosquitos estivales, sino que por alguna causa alguien había arrojado allí un conejo listo para asar. Si, si…despellejado y abierto en canal. Como eran fechas de celebración, navidades, deduje que a algún vecino no le complacía el menú y optó por tirarlo por la ventana.
Espero que no siga con estas soluciones tan defenestrativas pues si me sorprendió el conejo no quiero ni pensar lo que sería encontrarse una suegra o un sobrino impertinente despanzurrado en el suelo. Los sentimientos navideños no son siempre como nos los pintan los de turrones El Almendro (vuelve , a casa vuelve para plaitear). Ojo, localismo al canto; plaitear significa discutir.
Procedí al levantamiento del cadáver, pues no hacía falta autopsia, y a depositarlo fuera de la zona de esparcimiento (de los vecinos se entiende). En ello estaba cuando fui sorprendido por una madre y su hija, vecinas del inmueble.
-¡Qué asco!¿qué es eso?.- preguntó la niña repollo.
-Un conejo.- respondí.
La madre me miraba con una mezcla de curiosidad y reparo. Seguí andando y no di más explicación.
Dejé el cuerpo al otro lado de la acera, sobre un pequeño muro que me separaba un río. Pensé que al menos los gatos cenarían opíparamente.
De vuelta a la garita del portero, desde donde podía contemplar el cuerpo del conejo, me puse en actitud de estanbai (stand by o como se escriba para los técnicos). Ese es uno de los trucos de mi oficio, el estar pero sin ser. Así pasé unos 15 minutos. Pero, algo me sacó de mi profesional letargo. De repente el conejo se movía. Lo que me faltaba, zombies a estas alturas. Como si no hubiese bastante con los yonkis del río. Me levanté raudo y veloz para ver algo que lo explicase. Cuando llegué y me asomé al muro, pues el conejo ya no estaba sobre éste, lo que ví me dejó…no se describirlo. Yo esperaba gatos, a lo sumo un perro o como mucho ratas. Pero no, era peor. Se trataba de un ser humano, pequeño y andrajoso pero un ser humano.. Sonriente andaba por la ribera del río con su trofeo. Retrocedí dos pasos para que no me viera pues el muro no tendría más de metro y medio de altura. Al cabo de 200 metros se detuvo junto a un carro de supermercado donde llevaba sus pertenencias.
Como no puedo dejar la urbanización, pues somos como los perros encadenados, volví a la garita.
Al cabo de un rato ví una pequeña columna de humo en el río. Me asomé al muro y creo que lo que allí había eran los preparativos para una buena cena a base de conejo. Ahora eran dos las personas alrededor de la hoguera. Me sentí feliz y a la vez culpable; culpable por ser un bien cebado mientras hay gente que come en esas condiciones.
La felicidad no duró mucho rato pues algún vecino había avisado a la policía al ver humo en el río. Por suerte, los policías sólo estuvieron un rato conversando y se marcharon. Eso sí se aseguraron de que la hoguera estuviese controlada. Ya no salía humo, pero parece que no frustraron el banquete.
Me gustaría a mi saber que pensaría el vecino que avisó a la policía de aquel que arrojó el conejo a las zonas comunes de la urbanización. ¿qué es lo peligroso, una minúscula hoguera junto al lecho árido de un río o un estúpido que tira la comida (que ya es bastante feo el gesto en si) donde le viene en gana?
Una de las cosas duras de mi trabajo es que , aunque no quieras, observas a la gente con actitudes tan deplorables. Por eso, prefiero ser portero en lugares donde no se esté de cara al público aunque sea más peligroso y aburrido.

¡Que no llego!

martes, 8 de diciembre de 2009
¡Que no llego!
Sales del bar con el propósito de ir a casa andando. Nunca está de más algo de aire puro después de una sesión de humo de segunda mano. Además ayuda a despejarse de la leve embriaguez , que aunque ocasional no nos coge de sorpresa. Le has dado al frasco comedidamente pero con ahínco y … tratándose de cerveza, pronto te empiezas a mear.
El caso es que no es lo suficientemente tarde, pues hay muchos y variados peatones aún, como para desahogarte en el lugar más escondido que encuentres. Con las ganas de miccionar (vaya palabro, no sé tan siquiera si está bien escrito) en crescendo decides avivar el ritmo. Estoy a cinco minutos poco más o menos. Se hacen eternos. Te metes la mano en el bolsillo del pantalón e intentas con disimulo clampar la tita ( o sea pellizcarse el pene por la punta) mientras caminas un poco más despacio.
Hago notar que al no ser de sexo femenino ni conocer técnicas con el mismo fin, me ciño sólo a los que meamos de pie. La verdad tengo cierta curiosidad. Que alguna se anime y me lo cuente… que solamente hablamos de mear, no seamos pudorosillas.
De repente te das cuenta de lo inevitable; la ley del grillo. Postula lo siguiente: la ley del grillo dice que las primeras gotas, al calzoncillo. Axioma de los momentos difíciles en lo que al pis se refiere.
-Joder, si es que estoy ya viendo el portal.; te lamentas y piensas que duro debe ser eso de la vejez y tener esa sensación de incontinencia a todas horas. Mearse en la alpargata (zapatillas de estar por casa para entendernos) como octogenario prostático. Intentas pensar en cosas sexys con la intención de aumentar la presión en el cavernoso del mecanismo amatorio; sin eufemismos castizos ,una erección controlada. No es posible, no puedes pensar en nada que no sea una pared solitaria o en tu ya cercano inodoro.
-No, coño no; no está el ascensor. Como si no hubiera sido suficiente el que se te hayan caído las llaves al suelo cuando has abierto el portal. Y eso que las llevas preparadas desde hace dos minutos. Nos montamos en el ascensor y se produce el terrible efecto homónimo del artilugio donde viajamos en esos momentos. Si, el efecto ascensor, ese que por efecto del desplazamiento vertical la orina tiende a quedarse abajo y salir por la parte más baja del aparato urinario. Terrible, aunque eso sí, el calzoncillo no se reengancha mañana pues está más húmedo que la nariz de un perro en una charcutería.
Frente a la puerta de casa, ya te desmoronas y sonríes feliz. ¡Ah!, iluso pues la ley de Murphy se vale de la visita de tus suegros. Tu suegro sonriente de franquea el paso al baño con efusivos y largos saludos. Tú aunque quieres ocultar tu desazón se te nota y te devuelve una mirada que te acusa de poco hospitalario. Pero, todo te da igual pues ya estás con el pomo de la puerta del escusado en la mano. ¡Que inocente! Una voz, que identificas como la de la esposa del calmado saludador de hace unos segundos, sale de dentro del baño para informarte que está ocupado. Vencido ante la evidencia de que tu suegra lleva una ropa interior tan costosa de ajustar como un traje de submarinismo, tu vejiga empieza a liberar sin ambages el dorado fluido que se escurre como una cálida culebrilla por la pernera del pantalón. Sin darte cuenta dejas caer la cabeza contra la puerta y tu suegra , que reacciona muy mal a toda aquella presión que no sea ejercida por ella misma, te exhorta:
-Ya voy hombre, ya voy… ,mientras oyes el poderoso elástico de la faja chocar contra su engrosada cintura.
Suena la cisterna y se habré la puerta. Intercambio de miradas, tú con cara de cristo en la pasión y ella con semblante de centurión. Por fin entras al baño y las últimas gotas si llegan al inodoro. Derrotado decides darte una ducha y salir en albornoz a dar explicaciones de tu huraño comportamiento:
-Si es que no llegaba… intentas con tono gracioso excusarte.
-Claro, claro… la cerveza es lo que tiene sonríe tu suegro.
-Si tuvieseis un piso con dos baños…sentencia tu suegra. Claro, piensas tú , ¿ y si tu llevases un tanga en vez de esa faja aeroespacial…?. La visión de tu suegra en tanga te hace resignarte ante tu miseria de meón y reírte mientras repites en tu interior ¡que no llego!...

¡No trago más!

lunes, 23 de noviembre de 2009

¡No trago más!

(NOTA: este post puede herir la sensibilidad de algunas personas, no tanto como algúnos mitines o ciertas cartas pastorales; quedáis advertidos).

Esto fue lo que debió de afirmar, imaginémonos que cobran vida, las tuberías de desagüe del edificio donde vivo. Si, hoy vamos a hablar de tuberías. No viene a cuento pero es una de las frases del principio de la película de Terry Guillian llamada Brazil, la cual recomiendo. Expongo el caso:

Un martes por la mañana cortan el agua. Aparece en el patio del inmueble un cartel, con gramática y modales un tanto laxos, que informa que se ha producido una avería y en consecuencia se cierra la llave de paso del agua limpia. Tras dos días con un suministro propio de una zona desértica, concluyen los trabajos de reparación y se restablece la normalidad. No entro en detalles de la reparación (que si un robot que explora tuberías, que si un agrio fontanero provisto de sierra radial y mucha mala baba, unos vecinos cubiertos por las inmundicias de los pisos superiores...) pero si en su desenlace. Esto es, para escarnio del anónimo culpable se exhibe el tramo de tubería taponada seccionada por su eje. Alucinante, había además de las compresas, trapos y otros restos de tejidos una estaca capaz de matar a un vampiro del tamaño de una ballena. ¿Como puede meterse a través de un sifón de inodoro un elemento no flexible de casi medio metro?.Que venga Grison y me lo explique. Pero eso sólo era el plato fuerte porque además aparecieron cintas VHS, un vaso de tubo, cabezas de fregona, restos de un aparato eléctrico (un secador de pelo, creo) y el mando a distancia bastante grande de un televisor.

A pesar de no ser yo el vecino rociado con las defecaciones ajenas , y por tener una tarde libre y ganas de ser morboso y escatológico, me puse a investigar.

¿Había habido alguna reforma en los cuartos de baño de los pisos sospechosos? No. Lo de la estaca pudo ser con el inodoro desmontado o estar partida (pues no le hice un examen exhaustivo).

Los aparatos eléctricos... Vivió hasta hace un año un matrimonio que se ha separado y que tenían trifulcas de consideración. Te tiro el mando de la tele y no ves el fútbol.Y yo el secador y vas con pelos de lo que eres, una loca. Puntualizar que no hay niños a los que poder culpar pues el vecino mas joven aguas arriba del tapón tiene unos 17 tacos, con lo cual si él los hubiera tirado habría sido hace unos 13 años.

El vaso de tubo... una borrachera de cualquiera que le divierta , en estado ebrio, ver si su taza de water era capaz de la hazaña.

Las cabezas de fregona...Se tiene la costumbre de vaciar el cubo del agua de fregar en el inodoro,tirar de la cadena y con el agua limpia que cae en esos momentos aclarar el mocho. Mocho que por otra parte o era muy veterano o se había soltado del palo.

Los VHS...Supongo que si hubiese un video con redaños para reproducir eso es más que probable que se tratase de videos porno. El pajillero en cuestión al verse acorralado con el material en el baño se deshizo de ellos como buenamente pudo (eso sí el mérito una vez más es del inodoro).

A la luz de mis deducciones puedo afirmar que; a excepción del matrimonio citado anteriormente y excluyendo que el contenido del VHS sean recuerdos familiares la gente aguas arriba de mi edificio son felices entre ellos. ¿Qué por qué?

Bueno pues porque mantuve una conversación con el agrio fontanero donde me contó que suelen aparecer fotos de personas, marco incluido; blister y botes de fármacos sin usar (normalmente para dolencias mentales) e incluso , que me parece el colmo, el rotulín que se solía poner en las puertas de la vivienda (señores de tal). Para mi pasmo además el aparentemente iletrado fontanero me comenta como colofón que en una revista especializada del gremio apareció un estudio Inglés (como no) de lo que se puede encontrar en los filtros de una depuradora. En dicho estudio un psicólogo afirma, tras haber entrevistado a mujeres y hombres divorciados , que los excónyujes se deshacen de objetos personales del otro preferentemente por el inodoro. La leche...que cosas hay que oír.

O sea que si un miembro de la pareja dice ¡no trago más a este tiparraco o tiparraca (sinónimo de tipejo o pendejo)! el que acaba tragándolo todo es el inodoro. Éste muy profesional acaba pasándole el problema al que tiene debajo, en este caso la tubería de desagüe (según indica el técnico, antes llamado fontanero, con el término de bajante). La carera profesional se tira por la ventana; los años de vida infructuosa se dice que a la basura pero el matrimonio se tira por el inodoro.

Mi agradecimiento a los inodoros del mundo que cumplen su misión tragando mierda pero debemos recordar que la mierda que generemos por la mala praxis del matrimonio, esa... esa es para nosotros y no para nuestro frió y húmedo compañero de tantos buenos alivios fisiológicos ( y confesor de arrepentidos borrachos vomitones).